martes, 24 de junio de 2008

Luna por soleá

Un poco de guitarra por soleá.
El gran Juanmi tocando a su aire, mientras le grabé a traición. Eatábamos en su casa preparando la grabación de "Flores secas".
Las imágenes de la luna las tomé yo mismo. No son muy profesionales como podéis observar. Fueron tomadas con un Celestron 130slt, y una cámara digital casera a pulso sobre el ocular.
Salud!

video

miércoles, 11 de junio de 2008

Antes del solsticio

El disco está acabado, bueno, de mezclar nunca se acaba. Si la pregunta que he de responder es cuándo estará editado, la respuesta es no lo sé. Y aunque lo supiera no me fiaría mucho, teniendo en cuenta la historia de promesas. En fin, de eso hablaremos otro día, en un post que llamaré “Materia de olvido”.

Mientras el blog quedaba sin cuidados hemos ido a Gandía, en el Varadero tuvimos una ‘Sesión golfa’ Nacho, David, Luis Ramiro, Manolo Tarancón...., y hubo agua que desde el cielo regó la tierra y la paciencia de algunos asistentes al concierto; a El Cuervo, cerca ya de Cádiz y dónde la noche nos llevó de las alegrías del Chava y la guitarra de Juanmi al bajón de la dama blanca, que nos vino a ver un amanecer de lluvia y pájaros en un campo de alcoholes; y a Coruña, dónde el mar fue el sueño interpuesto, las mujeres mostraron ser dueñas del mundo, y César de Centi, Fani, David Castro, Tiza, Dani, Zalo, Isma, etc demostraron que la sonrisa es una forma de gozar.
Gracias sobre todo a la gente que vino a estos conciertos, a los kilómetros de carretera y las ‘cosas que surgen’. Buenos ratos y largos kilómetros con el Sr. David de la Plaza, (al que últimamente tenía secuestrado con lo del disco, por lo que pido excusas a sus noches de asueto, a sus mañanas largas y a su amada).

Gracias al respiro de luz blanca en medio del que lo más productivo es amigo de la pausa, dónde hablamos de la gente del camino y de rock andaluz...., y algunas flores se secaron.

Antes de ir al norte grabé un par de estrofas en un proyecto de Kepa Junquera, al que tuve el placer de conocer brevemente. Un lujo.
El día 7 ví a Extremoduro en Getafe, otro lujo. (Las interioridades no son fáciles de contar y no soy objetivo, aunque tampoco lo pretendo con frecuencia. Robe es el mejor).

Otro lujo es la poesía de Walt Whitman, cuyo primer poema de “Canto a mí mismo” * copio aquí:

Me celebro y me canto,
Y aquello que yo me apropio habrás de apropiarte,
Porque todos los átomos que me pertenecen también te pertenecen.

Me entrego al ocio y agasajo mi alma;
Me tiendo a mis anchas a observar un tallo de hierba veraniega.
Mi lengua, todos los átomos de mi sangre, formados de esta tierra y de este aire,
Nacido aquí de padres que nacieron aquí, lo mismo que sus padres:
A los treinta y siete años de edad, con la salud perfecta, empiezo,
Y espero no cesar hasta la muerte.

Dejo a las sectas y a las escuelas en suspenso,
Me retiro un momento satisfecho de lo que son, pero no las olvido,
Soy puerto para el bien y para el mal, les permito hablar a todos,
Arrostrando todos los peligros,
Naturaleza sin freno, con energía primigenia.

* Whitman, Walt. (2006). Hojas de hierba. Visor poesía.
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A los supuestos pocos lectores de poesía tal vez les interese “Tirando de la cadena” de Héctor Alvarez Sánchez, o la obra de Héctor Castilla.
Aquí va el prólogo que hice para Héctor Sánchez “Tirando de la cadena” , a quién sólo conocí a través de sus escritos,

En estos tiempos de sentimiento cotizado, mantener la palabra poética es un acto de valentía. Los discursos pretendidamente racionales siempre sancionarán como irrelevante el discurso poético. Esto es así porque ésta es la palabra más “diciente”, (en palabras de H. Gadamer), y por eso “lleva un arma y está cargada”.

La palabra sólo nace de la necesidad, y su lectura penetra en el campo de la necesidad común.
La palabra escrita siempre está sola, aunque una miríada de iteraciones la resuciten haciéndola carne, o al menos proceso químico. Fuera del territorio subvocal, su estado natural es transitar por un significado recursivo, en un camino inverso a la erosión del trazo. La primera erosión del trazo es, a su vez, el proceso químico que de la experiencia concluye una palabra.

Esta colección de poemas de Héctor Álvarez Sánchez nos enseña unas palabras conscientes de su finitud, un tiempo subjetivo con ‘lugares sagrados’, que permiten abrazos que nos salvan del fin del mundo. Nos viene bien, “Nunca se sabe”.

Carlos Chaouen, Madrid, octubre 2007.
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De Héctor Castilla he leído más, desde hace más y compartido más. La última vez cuando me invitó a tocar en una lectura poética en el bar Ítaca, (Murcia). Ahora podéis encontrarlo también en la red, (un día hablaremos de la gran revista Hache). Hace un programa que lleva por nombre “El faro del paraíso” e incluso la despedida de los agradecimientos es aquella que cerraba el disco "Carlos Chaouen", “gracias al sol por su luz y a la luna por todo lo demás”.

Por último, y cambiando de tercio (por cierto que vaya metáforas se han visto en San Isidro) os recomiendo visitar el blog de Jose Luis Uriz a
quien expreso todo mi apoyo en sus andaduras múltiples, no por mayor o menor afinidad política (aspecto menor en este caso) sino por su ejemplo activo de lucha por la mejora de las personas y su entorno vital, y por parecerme, en las pocas ocasiones en que nos hemos visto, una bella persona. Seguimos en las trincheras, corazón, tirando piedras, contra la última frontera.......

Salud!

Carlos Chaouen
PD. Todos somos transportistas, agricultores, pescadores, reponedores..........